lunes, 22 de diciembre de 2008

Crítica feminista


Conforme a lo expuesto por Margaret Oliphant (1822-1897), una novelista y crítica literaria inglesa, en su obra Miss Austen and Miss Mitford, los personajes de la autora no son refinados y suelen aparecer en el mismo contexto. La pobreza en la novela de Austen, afirma, es el resultado de un problema de patrimonio económico o la consecuencia de una muerte prematura del patriarca familiar. Según Oliphant, sus obras se enfrentan con el límite impuesto por el conocimiento y la naturaleza. Los personajes crecen y maduran a lo largo de la historia, adquieren poder y nobleza.
El estilo es suave y resalta el aspecto ridículo del argumento. Austen se compadece de los personajes que sufren, pero no parece sentir pena por su situación en ningún momento. La mentalidad que imprime en sus obras es meramente femenina, asociada a una mujer que dispone de tiempo suficiente como para explorar el mundo que le rodea, asistir a bailes y conferencias.
Sus escritos exponen a menudo las peculiaridades, la ingenuidad y lo absurdo de la mente humana. También incluyen muestras de tolerancia, paciencia y caridad (si bien no proveniente del principio cristiano). La escritora, además, presenta rasgos de incredulidad, y enseña a sus lectores los errores cometidos por el hombre, distanciándolos con cierto tono humorístico, de lo que comúnmente se asocia con la idea de lo que está bien y de lo que está mal.
Desde el punto de vista de un feminismo más moderno, encontramos una evolución: si en 1975 Marilyn Butler, sostenía que las novelas de Austen perpetuaban esas mismas construcciones sociales que subyugaban a la mujer al matrimonio y a la esfera doméstica, la refutación que Sandra Gilbert y Susan Gubar hacen a tal afirmación desde su obra La loca del ático asegura que, por el contrario, los personajes que conforman el argumento principal de las novelas contradicen esas convenciones defendiendo una educación racional para la mujer y que por tanto, aunque no se puede emplear el calificativo de feminista (como lo entendemos actualmente) para la obra de Jane Austen, sí que se pueden encontrar ciertos elementos distintivos de inconformismo en ella. Ya en los 90, la crítica india Meenakshi Mukherjee sugiere un contraste entre las obras de Jane Austen y Mary Wollstonecraft, pues al igual que ésta última hizo en su obra Vindicación de los derechos de la mujer, las heroínas de las obras de Jane Austen abogan por ser tratadas como "criaturas racionales".
El dilema sobre la educación de la mujer fue crucial en el siglo XVIII, y según asegura Mukherjee, "cada una de las seis novelas presenta una profunda contradicción entre el dominio de la razón dominante en la sociedad de la Inglaterra del XVIII y los valores a los que, hipócritamente, se esperaba que la mujer se adhiriera." Por otro lado, la idea de Austen como conservadora puede tener que ver con la imagen que su familia mostró de ella después de su muerte, a través de la selección de cartas y de las memorias de Austen-Leigh. El inteligente uso de la comedia es lo que permite que la obra de Austen no parezca inconformista. Por otro lado, dice Mukherjee, no se puede perder de vista la época y los hechos recientes que podrían haber afectado su escritura. Una generación separa a Jane Austen de Mary Wolstonecraft, y para cuando Austen comenzó a escribir sus novelas, las ideas de ésta se expandían rápidamente, expansión que probablemente se debía en parte al escándalo provocado por las Memorias de Godwin. Sin embargo, este escándalo refrenó en cierta manera el progreso del feminismo, pues se siguió de un retroceso a los valores conservadores, y es en este ambiente en el que Austen escribe, creando un equilibrio en sus obras entre lo que es vindicativo y lo simplemente entretenido y aceptable, dulcificado a través del humor.


1 comentario:

  1. ella lucho contra su epoca, sobresaliendo aun asi a esta, para ello fue necesario ser feminista, y en nuestra epoca que todo es libre para la mujer.... decidimos casarnos...

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