lunes, 22 de diciembre de 2008

Inicios y formación como escritora


No resulta fácil determinar cuándo fue el momento preciso en el que Jane Austen comenzó a escribir. La existencia de cuadernos de notas conteniendo relatos señalan que habría despertado su talento a temprana edad. En 1791, con tan sólo 16 años, ya disponía de un buen número de ejemplares almacenados. Sus primeros trabajos se caracterizan por ser de una extensión ligeramente inferior a la de sus obras más maduras, y por estar narrados en un inglés llano, fácil y libre de ornatos propios de muchos escritores. Siendo de una familia que promovía el aprendizaje, la lectura y las letras, Austen pronto desenvolvió un talento especial que le llevó a desarrollar su deseo de componer textos, siempre representando en ellos los valores familiares que ella estimaba como importantes.
En su concepción de la educación, tal y como expresó en sus novelas, el modelo de unos padres ejemplares era incluso más que suficiente para moldear la buena conducta de sus hijos. No cree estrictamente en la figura de la institutriz, tan común en la época, para criar a los niños, y así lo pone de manifiesto en boca de Elizabeth, la protagonista de Orgullo y prejuicio: "No tenemos institutriz, todo lo hacemos por nosotros mismos" (comentario dirigido a Lady Catherine de Bourgh, quien reacciona sorprendida por el mismo). Es evidente que Austen, pese a su presunto aislamiento literario, no era ajena a las tendencias de su tiempo, y así lo expone en sus obras, sobre todo en lo vinculado a la figura de la mujer. También en Orgullo y prejuicio, se presenta un debate entre los personajes en el volumen I, cuando Elizabeth discute con Mr Darcy, Mr y Miss Bingley, y Mrs Hurst en Netherfield, sobre lo que comúnmente era el prototipo de dama ideal. Para la aristocracia, un buen modelo era el de una mujer cultivada, que supiera hablar idiomas modernos, que supiera de música, de estilo, de varios temas, y que tuviera un cierto carisma y expresión que le favoreciera. Frente a esto, Elizabeth pone en duda si existe una mujer capaz de tener todas esas cualidades a la vez, a lo que responde: "No dudo que conozcáis sólo a una docena; dudo que conozcáis a alguna" (véase La educación de la mujer).
Es evidente, además, que Austen hubiera deseado "escribir menos y leer más". Así se lo hacía saber a su sobrina, Louisa Knight (1804-1899), poco antes de su muerte. Tampoco quiso, en vida, publicar algunas de sus obras, debido a que las consideraba impropias a tal efecto. Fue entonces cuando se propuso pulir sus faltas de estilo y logró convencer a su familia de que desistiera en su intención de llevar sus primeros trabajos a una editorial.

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