miércoles, 26 de mayo de 2010

El fabuloso mundo de Beatrix Potter, El distrito inglés de los lagos, un paisaje bucólico para una mujer de carácter

Perico, el conejo travieso. O Peter Rabbit. Un universo de animales con ropa. Su autora, una dama victoriana y testaruda cuyo ecologismo pionero ha logrado que la región que la inspiró se conserve intacta.

En persona, Renée Zellwegger es muy poquita cosa. Lo saben en todas las granjas de Cumbria. La menuda actriz tejana da vida en la película Miss Potter, estrenada ayer, a una de las vecinas más ilustres del Distrito de los Lagos (Lake District), el parque nacional en el que late esta región del norte de Inglaterra.

En abril de 2006, Hollywood aterrizó en esta región de cuento, dibujada con suaves colinas, bosques encantadores, pintorescas casitas y deliciosos lagos con nenúfares. Se rodaba la biografía de Beatrix Potter, una de las autoras infantiles de mayor éxito de la historia. Beatrix fue una ilustradora y cuentista de principios del siglo XX, de la que se han vendido 45 millones de libros. De su pincel y su pluma salieron Peter Rabbit, Jemina Puddle-Duck o Squirrel Nutkin. Quizá les suenen como Perico el Conejo, la Oca Carlota o la Ardilla Nogalina.

Su prosa, dulce y naíf en apariencia, ha sido comparada con la de Jane Austen, por su fina parodia de las costumbres sociales. Sus delicadas acuarelas siguen vendiendo millones en merchandising, de fondo, siempre el Distrito de los Lagos. Un paisaje que marcó a la autora y a su vez permaneció inalterable gracias a ella. La señorita Potter fue una protoecologista gruñona y tenaz, movida por una independencia que no cabía en la estricta Inglaterra victoriana. Sus tiernos dibujos esconden una mujer nada ñoña que se rebeló contra su tiempo y lo que se esperaba de ella. Igual que el paisaje que la inspiró, que guarda intensidades insospechadas bajo una bucólica belleza de vallas blancas y pastos ordenados.

UNA NIÑA ASILVESTRADA

Érase una vez una tímida niña rica, educada por institutrices en su mansión londinense, sin más compañía que sus mascotas, a las que retrataba sin cesar. A sus favoritos, los conejos, los sacaba a pasear con correa. Los veranos en el campo lo eran todo para la pequeña Beatrix. A los 16, en 1882, visitó por primera vez el Lake District, donde veranearía intermitentemente durante 20 años.

Aquel primer verano lo pasó en Wray Castle (Ambleside), una fantasía de revival gótico mejor descrita como Exin Castillos. Lo construyó un médico con la fortuna de su mujer, que al verlo se negó a vivir dentro. Cuentan que el arquitecto murió poco después alcoholizado. Viéndolo es fácil imaginar por qué Beatrix (cuya madre, una esnob empedernida, viajaba con una corte de criados) prefería perderse entre las hayas del jardín.

En una de las muchas fiestas que daban en el castillo, Beatrix conoció al vicario Hardwicke Rawnsley, que años después fundaría el National Trust, una de las primeras organizaciones benéficas para la defensa del medio ambiente y el patrimonio, propietaria de un tercio del actual parque nacional. Amigo, vecino y discípulo del filósofo John Ruskin, padre del socialismo cristiano (su casa museo se encuentra en Coniston), Rawnsley inculcó en la joven Potter la necesidad de defender la tradición rural de la zona frente a la creciente especulación turística.

A finales del siglo XIX, éste era el destino de moda entre la jet set victoriana, que pretendía construir bungalós improductivos donde había granjas, destruyendo el paisaje y el entramado social de la zona. No lo consiguieron, en parte gracias a Rawnsley y a Potter. El distrito, hoy protegido, permanece congelado en el tiempo. Sin postes eléctricos ni construcciones que se salgan de la arquitectura tradicional. Todas las cabinas telefónicas siguen siendo rojas.

UNA TRAGEDIA VICTORIANA

La solterona encontró el amor a los 39. Su editor le propuso matrimonio (por carta) en julio de 1905. En la correspondencia entre ambos justo antes de ese verano, se siguen llamando con formalidad por el apellido, poco que ver con el apasionamiento de la versión hollywoodiense. Contra la voluntad de sus padres, Beatrix aceptó y se prometieron en secreto. En agosto, Norman, de 37 años, murió repentinamente de anemia.
Un par de meses después, Beatrix se compró una casa en Near Sawrey con las ganancias de sus libros. Hill Top Farm es una modesta granja de arquitectura vernácula del siglo XVII. Su jardín, su porche y la deliciosa aldea en la que se encuentra aparecen en infinidad de sus acuarelas. También el interior, que se ha conservado tal como ella lo dejó y se puede visitar a partir de abril. La tienda oficial ya está abierta: lo más barato, postales de 35 peniques; lo más caro, una figurita de bronce pintada a mano fabricada con el mismo molde que las que coleccionaba Beatrix. Mide centímetro y medio y cuesta 250 libras. A pesar de que a su familia no le hacía gracia que estuviese allí sola, Beatrix cada vez pasaba más tiempo en su refugio norteño. Muy rica a estas alturas y amante de las subastas, comenzó a adquirir otras granjas. Estaba totalmente comprometida con la causa conservacionista, y luchó, perdiendo dinero muchas veces, por mantener el distrito rural. Trabajó los campos durante las dos guerras y protegió a la autóctona herdwick, un tipo de oveja peluda que hoy sigue pastando por las tierras altas.
A los 46, Beatrix se casó con el abogado local que le había ayudado a hacerse con su patrimonio. La oficina de William Heelis en el pueblecito de Hawkshead, todo él un museo viviente, acoge una galería con obras de la autora.
El matrimonio se mudó permanentemente a Castle Cottage, muy cerca de su amada Hill Top. "Hill Top era su lugar, su casa de muñecas a medida", explica Graham Wilkinson, guía de un tour sobre la autora. "No quería cambiar nada, ni meter un marido. Era donde iba a pintar y a estar sola". El tour recorre muchas de las propiedades que adquirió la pareja, desde la gigantesca Troutbeck Park, que ocupa todo un valle, hasta Lindeth Howe, hoy un elegante hotel y restaurante tradicional, que Beatrix compró para su madre cuando ésta enviudó. "Convenientemente cerca, pero suficientemente inconveniente", dice el guía, señalando que desde casa de Beatrix había que cruzar el lago en ferry, por lo que ella podía visitarla cuando quisiese, pero era complicado que la madre se presentase por sorpresa al otro lado. La impresionante Monk Coniston Estate incluye en sus tierras Tarn Hows, "el mirador más hermoso de Inglaterra", según el guía y todo el que lo vea. Alrededor del lago, un recorrido de 45 minutos ha sido habilitado para sillas de ruedas.

UN PAISAJE QUE ENGAÑA

Desde el mirador, al oeste, los picos de Langdale marcan la parte más dura del parque. Un territorio agreste y alto, con montañas que no llegan a los mil metros, pero que engañan. En ellas se inventó la escalada moderna, y todavía muere gente que sube sin tomárselas en serio. Las carreteras discurren por pasos con nombres como Wry Nose (Nariz Torcida). En el valle de Wasdale, aguerridos montañeros parten hacia las cumbres. Aquí todo son extremos: están la iglesia más pequeña, la montaña mas alta y el lago más profundo de Inglaterra, Wastwater. Dicen que muchas veces los submarinistas han encontrado cadáveres de crímenes sin resolver. También que en el fondo hay un jardín de gnomos. A Saber, la única taberna del inhóspito paraje, es famosa por un concurso para encontrar al mayor mentiroso del mundo. Los políticos y los periodistas están vetados, por considerárseles embusteros profesionales.
No todo es tan bucólico en esta parte del mundo que Wordsworth retrató en sus poemas. También hay una parte dura, dramática, marcada por el pragmatismo. Nada de tonterías. Como una corriente de tenacidad bajo las aguas tranquilas de los lagos. Y es en esta dualidad del paisaje donde mejor se comprende a Beatrix Potter. Puede que sus dibujos fuesen cursilones, pero la tímida niña victoriana que pintaba conejitos dejó a su muerte, en 1943, un patrimonio valorado hoy en siete millones de libras. Más de 4.000 acres de tierras que cedió al National Trust fundado por los socialistas utópicos. Dejó órdenes estrictas: los granjeros pagarían poco por arrendar las tierras y se criarían especies autóctonas.
Tuvo Beatrix un último compromiso con la tierra que la inspiró durante años. Dejó sus cenizas a su granjero de confianza para que las esparciese en un lugar secreto, evitando así futuras hordas de turistas en busca de un nuevo lugar de peregrinación.

5 comentarios:

  1. He llegado a tí a través de Carmen y ha sido un placer encontrarte ...nunca me imaginé que tomaría té con Jane Austen pero ahora veo que es posible...
    Me ha encantado leer sobre Beatrix Potter ,tengo su colección de cuentos y son una delicia...un día de estos estaba pensando dedicarle un post en mi blog.Un abrazo

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  2. Muchas Gracias por tus lindas palabras princesa me alegro que disfrutes con mi blog..Que maravilla una coleccion de cuentos, beatrix potter sus cuentos son una delicia..

    Besos amiga

    Rocio

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  3. La señorita Potter tonta no era, se beneficio bastante de sus simpaticos conejos, pero ahora que el tiempo ha pasado para todo, hay que darle las gracias por su persistencia sobre no cambiar nada en ese pequeño distrito de Inglaterra.
    Besos Rocio:)

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  4. Que cierto scarlett el que gracias a ella no haya cambiado el pequeño pueblecito de inglaterra es una maravilla..

    Besos amiga :)

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  5. Fue un viajo en el pais de Beatrix Potter, en una de sus casas " YEW TREE FARM" un real encanto para el acuarelista que yo soy...
    Céline.

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