miércoles, 6 de julio de 2011

En 1797 la señora Austen acogió de forma muy calurosa a Mary Lloyd como esposa de su hijo James, y escribió una carta...

En 1797 la señora Austen acogión de forma muy calurosa a Mary Lloyd como esposa de su hijo James, y escribió una carta en la que se leía...

"Te considero un verdadero consuelo para mi vejez, cuando Cassandra se haya marchado a Shropshire y Jane... solo Dios sabe adónde".

El destino de una mujer era indudablemente el matrimonio, Cassandra estaba comprometida y a punto de casarse, pero la señora Austen no parecía confiar en que Jane fuese una esposa apacible y sumisa. Jane era impredecible, independiente, escurridiza y sarcástica. Finalmente el matrimonio de Cassandra se malograría debido al fallecimiento de su futuro marido, Tom Fowle.

Jane no parecía querer encontrar esposo y, desde el fallecimiento del prometido de Cassandra, las dos hermanas se unieron incluso más, casi aislándose del resto del mundo. Su padre empezó a llamarlas "las chicas", en colectivo, y llegaron a usar tocas exactamente iguales, como pretendiendo perder su individualidad.

2 comentarios:

  1. ¡¡Qué afortunada la mujer con el correr de los tiempos!!
    Tu entrada da mucho en qué pensar Rocío, bss...

    ResponderEliminar
  2. Las dos hermanas debieron tener una relación muy especial!! Y escapar a un destino marcado desde su nacimiento no debió pesarles demasiado en aquella época por sus mentalidades adelantadas, pero sí tendrían que aguantar muchos comentarios despectivos y jocosos.

    Besos!
    Ana.

    ResponderEliminar