sábado, 3 de septiembre de 2011

El cuento de la vieja niñera,The old nurse’s story, Elizabeth Gaskell (1810-1865)

El cuento de la vieja niñera (The old nurse's story) es un relato de fantasmas de la escritora inglesa Elizabeth Gaskell, publicado anónimamente en la revista de Charles Dickens Household Words en su edición de navidad de 1852.


Se trata de una de las mejores historicas de fantasmas del período victoriano y, posiblemente, el mejor relato corto de Elizabeth Gaskell. Evidentemente, Henry James podría corregir algunos matices del relato de Gaskell, pero en su conjunto resulta una pieza notable de la literatura fantástica asociada a lo femenino. Elizabeth Gaskell, recordemos, fue madre de cuatro mujeres, y de dos niños varones, quienes murieron al poco tiempo de nacer. Este detalle terrible puede explicar, aunque sea veladamente, el horror que se esconde detrás de El cuento de la vieja niñera.


Como sabéis, queridos míos, vuestra madre era huérfana e hija única; y aseguraría que habéis oído decir que vuestro abuelo fue clérigo de Westmoreland, de donde vengo yo. Era yo todavía una niña de la escuela del pueblo cuando, un día, se presentó vuestro abuelo a preguntar a la maestra si habría allí alguna alumna que pudiera servir de niñera; y me sentí extraordinariamente orgullosa, puedo asegurároslo, cuando la maestra me llamó y dijo que yo cosía muy bien y era muchacha formal y honrada, de padres muy bien considerados, aunque pobres. Me pareció que nada me gustaría más que entrar al servicio de aquella linda y joven señora que se sonrojaba tanto como lo estaba yo al hablar del niño que esperaba y de lo que yo tendría que hacer con él. Pero veo que esta parte de mi cuento no os interesa tanto como lo que pensaís que viene después, así que os lo contaré en seguida. Fui tomada e instalada en la rectoría antes de que naciera la señorita Rosamunda (que fue la niñita que es ahora vuestra madre). A decir verdad, me daba poco que hacer cuando llegó, pues siempre estaba en brazos de su madre y dormía junto a ella toda la noche, y yo me sentía muy orgullosa cuando mi señora me la confiaba. Ni antes ni después ha habido un ñiñito como ella, aunque todos vosotros habéis sido preciosos; pero en dulzura y atractivo ninguno habéis llegado a vuestra madre. Se parecía a su madre, que era una señora de verdad, cierta señorita Furnivall, nieta de lord Furnivall, de Northumberland. Creo que no había tenido hermanos ni hermanas y se había educado con la familia de milord hasta que se casó con vuestro abuelo, que no era más que un vicario, hijo de un comerciante de Carlisle, pero el más cumplido y discreto caballero que ha existido, y una persona que trabajaba honradamente y de firme en su parroquia, que era muy extensa y estaba esparcida sobre los páramos de Westmoreland....




3 comentarios:

  1. No conocía este relato y después de los datos que nos das de la tragedia de su autora has despertado mi curiosidad enormemente!! Lo añado a mi larga lista, aunque lo pongo en preferente. Este tipo de relatos apetece muchísimo cuando comienzan los primeros fríos del otoño y en una mullida butaca nos sentamos con una mantita barojiana en las piernas y un té o café caliente, mientras leemos maravillosas historias de fantasmas.

    Besos!
    Ana.

    ResponderEliminar
  2. continuare amiga no os voy a dejar con la duda!!..un abrazo

    ResponderEliminar