miércoles, 29 de junio de 2011

Fanny Brawne, el gran amor de Keats

Fanny Brawne (9 de agosto de 1800-4 de diciembre de 1865) fue el único amor conocido del poeta romántico John Keats e inspiración para gran parte de su obra. Nació en Inglaterra, cerca de Londres, y hubiera debido, en principio, llevar una vida corriente para su época: madre rentista, dos hermanos, educación básica en las artes, y cierto atractivo y simpatía que la hacían brillar en las fiestas juveniles de militares recién licenciados de las guerras napoleónicas. Sin embargo, su personalidad era anómala, exaltada incluso para aquella minoría romántica que se gestaba en 1918, cuando conoció al poeta Keats.


Fue un amor secreto porque Keats no era un buen partido. Acababa de abandonar la carrera de medicina para dedicarse a la escritura y carecía de medios para mantener una esposa y una familia. La madre de Fanny y todo su entorno de conocidos y amigos se opusieron a la unión y esa fue seguramente una de las causas del empecinamiento con que ella se ató a Keats: para una muchacha de dieciocho años requerida por todos los jóvenes de las fiestas que frecuentaba, el imposible era lo atractivo. Siempre fue la más elegante y la mejor pareja de baile; siempre luchó por tener una conversación política inteligente y leyó con voracidad para ser también la más culta. Quiso también un amor inmortal y, tras la prematura muerte de keats con sólo veinticinco años, llevar una viudedad ostentosa, paseándose de luto durante seis años en estado febril y con el pelo rapado y suscitando una vez más la admiración de todos.


Cuando el poeta conoció a Fanny no la describió bien en las cartas que enviaba a sus hermanos. La tachaba de frívola, absorvente y sólo preocupada de lucir los mejores trajes que , con habilidad, ella misma confeccionaba siguiendo la moda francesa. Su indiferencia fue la motivación para que ella insistiera en exhibir ante él sus encantos y pronto Keats cayó rendido haciéndola musca de sus versos. Lástima que el poeta muriera tan pronto de tuberculosis y más lástima que lo hiciera creyendo que nadie recordaría su nombre.


El luto de Fanny duró hasta que dejó de llamar la atención. Después se casó, se fue a vivir a Alemania y tuvo tres hijos mientras la fama de Keats se extendía y se le equiparaba con Byron. Cuando al final de su vida tuvo problemas económicos, vendió recuerdos de su amado y dejó a sus hijos cartas de sus amores sabiendo que tenían ya un valor considerable. Esas cartas fueron las que sacaron a la luz su nombre y pasado.




lunes, 27 de junio de 2011

A visit to Jane Austen's home (At Home with the Georgians)

Emily Dickinson, a tumba abierta

Tímida y salvaje, Emily Dickinson (1830-1886) es para la inmensa minoría de los lectores de poesía una de las grandes, quizá la mejor en lengua inglesa. Y todo un enigma: vivió recluida en el hogar paterno. escribio 800 poemas de los que apenas 5 vieron la luz antes de su muerte y su vida sentimental sigue entre brumas y rumores y pasiones imposibles, hoy mehnos secretos a las Cartas que publica Lumen en edición de Nicloe d'Amonville.

Como bien sabemos (hay bastantes traducciones últimas al castellano de la singular poesía de Emily Dickinson en España), la dama de Amherst (Massachusetts), "la reina reclusa" como la llamó -porque en una ocasión no quiso verle- Samuel Bowles, director de un periódico local, fue una mujer extraña, cerebral, solitaria, hipersensible, quizá neurótica, que escribió prácticamente en secreto una riquísima obra poética (más de 800 poemas) que, con la excepción de 5, y uno publicado sin nombre, no se conoció sino tras su muerte.

Puritana pero liberal, a causa sobre todo de la poesía y su lenguaje (original, roto en el ritmo, muy renovador), vivió sin apenas salir de la que fue prácticamente su única morada, la casa ajardinada de su padre, Edward Dickinson, un hombre de posibles, empresario y político, junto a su madre y su hermana menor Lavinia (Vinnie") y Susan Gilbert, su al fin cuñada, primero amiga íntima y algunos hasta sostienen que amante -pero en éxtasis de pureza, a buen seguro-.

Vestida sólo de blanco los últimos años de su vida, cuando muy pocos la veían o entrevían por su jardín, E. Dickinson pasó leyendo la Biblia protestante y a Emerson como una de sus principales influencias, y cuidando a su madre enferma, una existencia dedicada a las amistades y experiencias del espíritu, cada vez más sublime y más lejos. Los tres últimos años de su vida no salió siquiera de su habitación, abrumada por la muerte del último de sus amores imposibles, el juez Lord, que le había pedido en matrimonio, y por el Mal de Bright, la misma nefritis que padeció Mozart y que acabaría matándola en 1886. Es extraño que Tennessee Williams no hiciera de ella uno de sus personajes, porque bajo cierta óptica lo parece.

Como dice bien Nicole d'Amonville Alegría en su trabajado prólogo a esta acertada selección de la fértil correspondencia de Emily, en pocos autores sus cartas tendrán tanto que ver con sus poemas. En realidad, salvo muy cortas excepciones, no hacen sino desarrollar hacia sus amigos, conocidos, parientes o maestros -consideró tener dos- la misma salvaje y potente vida interior o íntima que aparece en su lírica. Cuando en una carta temprana a Susan termina diciendo: "¿Quién te quire más , y mejor, y piensa en ti cuando a oros vence el sopor? Es Emilie" (como firmó antes que Emily), ¿cómo no pensar no sólo en sus poemas, sino en que contrariamente a lo que dice Harold Bloom, no reprimió su vida pasional, que es caudalosa en cartas y poemas, la practicara directamente o no?

Esta antología de la correspondencia de Dickinson -muy notable a mi gusto, en una traductora que ya vertió una antología poética de la autora- se divide en cuatro grandes períodos que son la primera juventud (1842-57), los años en que secretamente empezó a escribir poesía en serio (1858-65), los años de reclusión casi absoluta en que escribe menos cartas o poemas (1866-79) y finalmente los años finales, signados por lo elegíaco de varias muertes cercanas y el culmen de su reclusa excentricidad (1880-1886)...

Cercanía de cartas y poemas en afinidad literaria, y las líneas finales que hoy están en su lápida: "Primitas,/ Me reclaman. (Called Back)/ Emily". Evidentemente excepcional.

En mi flor me he escondido

Un micromundo ante el cual Emily abría su corazón y mostraba en su correspondecia la temática tantas veces visible en sus 1775 poemas: la naturaleza, el amor la muerte y la soledad.



En mi flor me he escondido

para que, si en el pecho me llavases,

sin sospecharlo tú también allí estuviera...

Y sabrán lo demás sólo los ángeles.

En mi flor me he escondido

para que, al deslizarme de tu vaso,

tú, sin saberlo, sientas

casi la soledad que te he dejado...

viernes, 24 de junio de 2011

miércoles, 22 de junio de 2011

Jane Austen's Bath

Jane Austen set two of her six published novels, Northanger Abbey and Persuasion, in Bath and made the city her home from 1801 to 1806.


In Northanger Abbey Jane writes;

"They arrived in Bath. Catherine was all eager delight; -her eyes were, there, everywhere, as the approached its fine and striking environs, and afterwards drove through those streets which conducted them to the hotel. She was come to be happy, and she felt happy already".

viernes, 17 de junio de 2011

ODA AL RUISEÑOR de John Keats



I

Mi corazón pena, y un sopor doloroso nubla
mis sentidos, como si hubiera bebido la cicuta
o vaciado hasta al fondo un opio lento
hace un minuto, y hacia el Leteo yo me hundiera;
no por envidia de tu feliz estado
sino por ser feliz en tu felicidad,
cuando tú, leve alada Dríade del bosque,
en un sector melodioso
de hayas verdes y sobras incontables
cantas del verano con garganta plena desatada.

II

¡Oh! ¡Por un trago de vino conservado
largamente en lo profundo de la tierra,
con sabor de Flora y verde campo,
de baile y canción provenzal y dorada risa!
¡Oh! Por una copa plena del tibio sur,
plena de la fiel Hipocrene pudorosa,
con breves burbujas borbotando sobre el borde;
y púrpura la boca;
que pudiera beber, y dejar el mundo sin ser visto,
y contigo perderme en el bosque opaco:

III

Perderme lejos, disolverme y olvidar casi
lo que tú entre las hojas nunca conociste:
la fatiga, la fiebre y la ansiedad
de aquí, donde los hombres se cuentan sus lamentos, ç
donde el temblor agita unos tristes y últimos cabellos blancos,
donde eljoven se vuelve flacon, espectral, y muere:
donde pensar es rebosar de angustias y tristezas
de párpados de plomo,
donde la belleza no puede mantener sus ojos
encendidos ni el nuevo Amor desearlos más de un día.

IV

¡Lejos, lejos! Pues volaré hasta ti,
no en el carro de Baco tirado por leopardos,
sino en las alas invisibles de la poesía,
aunque lenta la mente se anonade y se demore:
¡Al fin contigo! Tierna es la noche
y la Reina Luna acaso está en su trono
rodeada por multitudes de hadas luminosas;
Pero aquí no hay luz,
salvo la que viene del cielo soplasa por las brisas
a través de la penumbra verde y los sinuosos y húmedos caminos.

V

No distingo qué flores tengo abajo, a mis pies,
ni el perfume suave que cuelga entre las ramas,
pero en la quieta oscuridad adivino cada aroma
con que el mes propicio deota al pasto,
los matorrales, el sivestre árbol frutal;
el espino blanco y la pastoral eglantina;
las violetas breves sepultadas por las hojas;
y la primera de las hijas de Mayo,
la reciente rosa empapada de rociado vino,
refugio inquieto de las moscas en las noches de verano.

Love So Alike - Bright Star

Subastan cartas del poeta John Keats



Una carta de amor de John Keats (1795-1821) a su novia Fanny Brawne en la que el poeta romántico inglés le expresa su angustia por no poder besarla a causa de su tuberculosis se subasta el 29 de marzo en Bronhams de Londres.

Keats escribió la carta -la única de las 39 que se conservan de su pluma aún en manos privadas- en 1820, cuando ya estaba muy enfermo, lo que le impedía el mínimo contacto físico con otra persona.

En una emocionate prosa, el autor de "Hiperión" y "Oda a una urna griega", habla de las limitaciones que le impone su enfermedad y se describe como un "prisionero" que lamenta no podre volver a sellar los labios de su amada con un beso.

"Yo besaré tu nombre y el mío donde estuvieron tus labios- ¡Labios! ¿por qué debiera el pobre prisionero que soy de hablar de esas cosas?" , se pregunta el poeta, que explica a continuación el placer que representa para él saberse amado por Fanny.

"¡La salud es el cielo que espero y tu eres la hurí-palabra que creo que es tanto singular como plural- y si es sólo plural, no importa, tú eres mil (huríes)!", agrega antes de despedirse.

Un amigo del poeta, el pintor Joseph Severm, que estaba a su lado cuando murío en Roma, en cuyo cementerio protestante está enterrado, afirmó entonces que "muchas de las cartas de Keats tenían poesía tan delicada como sus poemas".

domingo, 5 de junio de 2011

El lenguaje de las manos-Orgullo y Prejuicio

Señorita Elizabeeth, he luchado en vano y ya no lo soporto más. Estos últimos meses han sido un tormento. Vine a Rossins con la única idea de verla a usted. He luchado contra el sentido común, las espectativas de mi familia, su inferioridad social, mi posición y circunstancias, pero estoy dispuesto a dejarlas a un lado y pedirle que ponga fin a mi agonía.

-No comprendo.-La amo ardientemente-.