lunes, 26 de diciembre de 2011

Londres celebra el aniversario de su mejor cronista del XIX



Uno de los eventos más relevantes del apretado calendario dickensiano es la exposición Dickens and London en el Museo de Londres. Allí se exhiben varios manuscritos de sus obras, como el de grandes Esperanzas, que muestra la crítica pluma del escritor. Quizás como reacción a un padre encarcelado por las deudas, Dickens peleó por sus derechos de autor, por su trabajo periodístico y por combatir la piratería literaria en EEUU, donde se publicaban con éxito sus obras. Su cuenta corriente en el banco Coutts de Londres puede analizarse hasta el último céntimo en el libro que ha prestado el banco para la exposición en la que se exhibe también un cheque firmado por Dickens o una lista de la compra que entregaba a una sirvienta.

domingo, 18 de diciembre de 2011

La Casa Clopton House-1840-. Elizabeth Gaskell

"Me pregunto si Usted. Conoce Clopton Hall, como a una milla de Stratford-on-Avon. ¿Me permite contarle acerca de un día muy feliz que pasé allí? Yo estaba en la escuela del vecindario, y una de mis compañeras era la hija de un tal Sr. W-, quien por entonces vivía en Clopton. El Sr. W-nos pidió a un grupo de chicas que fuéramos a pasar una larga tarde, y partimos un hermoso día de otoño, llenas de satisfacción y curiosida respecto del lugar que íbamos a ver. Pasamos a través de campos desolados a medio cultivar, hasta que avistamos la casa - un edificio, grande pesado, compacto y cuadrado, de ladrillos de un rojo profundo y sin brillo, casi purpura. Al frente había un gran atrio formal, con pilares macizos coronados, con dos feroces monstruos; pero las paredes del atrio estaban rotas, y el pasto crecía exuberante y salvajemente dentro del recinto como en la elevada avenida por la que habíamos venido. Las flores estaban enredadas con ortigas, y solo al aproximarnos a la casa vimos las rosas amarillas y el brezo austriaco forzados hacia algo parecido al orden alrededor de las profundas ventanas de paneles romboidales. Nos agrupamos en el vestíbulo, con su piso de mosaico de mármol, rodeado con extraños retratos de gente que yacía en sus tumbas hacía al menos doscientos años; aunque los colores eran tan frescos, y en algunos casos estaban tan vívidos, que con solo mirar los rostros, casi podía imaginar que los originales estaban sentados en el salón más allá. Para retrotraernos más completamente, como si fuesen los días de las Guerras Civiles, había una especie de mapa militar colagado, bien terminado con pluma y tinta, mostrando las estaciones de los ejércitos respectivos, y con caligrafía antigua debajo, los nombres de los principales pueblos, estableciendo la posición de los fuertes, etc. En este vestíbulo fuimos recibidos por nuestro amable anfitrión, quie nos dijo que podíamos vagar por donde quisiéramos, en la casa o fuera de ella, teniendo cuidado de no entrar en el salón de descanso para la hora del té. Yo preferí subir cuidado de no entrar en el salón de descanso para la hora del té. Yo preferí subir por la ancha escalera de roble arrinconada, con su maciza balustrada completamente deteriorada y comida por los gusanos. La familia que entonces residía no ocupaba ni la mitad - no, ni la tercera parte de las habitaciones; y el antiguo mobiliario estaba intacto en la mayor parte de ellas. En uno de los dormitorios (que se decía estaba hechizado), y el cual, con su cerrada atmósfera inexpresiva y las largas sombras del atardecer avanzado lentamente, me dio una sensación escalofriante, colgaba un retrato ¡tan singularmente bello! Una niña de mirada dulce, con pálido caballo dorado peinado hacia atrás desde su frente y cayendo en rizos sobre su cuello, y con ojos que parecían violetas llenas de rocío, ya que tenían el destello de lágrimas contenidas detrás de sus ojos azul profundo - y esa era la apariencia de Charlotte Clopton, sobre quien se contaba una leyenda pavorosa en la iglesia de Stratford. En la época de alguna epidemia, influenza o la plaga, esta joven niña había enfermado, y muerto en apariencia. Fue enterrada con temerosa precipitación en los bóvedas de la capilla Clopton, adjunta a la iglesia de Stratford, pero la enfermedad no se detuvo. A los pocos días otro de los Clopton murió, y lo llevaron a la cripta ancestral; pero mientras descendían las lóbregas escaleras, vieron a la luz de las antorchas, a Charlotte Clopton en sus ropas mortuorias apoyada contra la pared; y cuando miraron de cerca, ella estaba muerta sin duda, pero antes, en la agonía de la desesperación y el hambre, ¡se había mordido un pedazo de sus hombro blanco y redondeado! Por supuesto, había deambulado por siempre desde entonces. Esta era la cámara de Charlotte, y más allá había una cámara privada cubierta con el polvo de muchos años, y oscurecida por las plantas trepadoras que habían cubierto las ventanas, y aún forzado en lujuriosa osadía a través de los paneles rotos. Más allá, nuevamente, había una vieja capilla Católica, con una habitación para el capellán, que había estado tapiada y olvidada a los pocos años. Me apoyé sobre mis manos y rodillas, dado que la entrada era mu baja. Recogí muy poco en la capilla; pero en la habitación del capellán había antiguos, y debería pensar que raras ediciones de muchos libros, mayormente folios. Una gran copia en papel amarillento de "Todo por Amor" de Dryden, fechada en 1686, me llamó la atención, y es lo único que recuerdo en particular. Por todos lados aquí y allá, mientras recorría, apareció una bifurcación de un aescalera, y tan numerosos eran los sinuosos pasadizos a medio iluminar, que me pregunté si podría encontrar mi camino de regreso. Había un curioso y viejo arcón esculpido en uno de esos pasajes, y con curiosidad infantil traté de abrirlo; pero la tapa era demasiado pesada, hasta que persuadí a una de mis compañeras de ayudarme, y cuando estuvo abierto, ¿que piensan que vimos? -¡HUESOS! - Pero si eran humanos, si eran los restos de la novia perdia, no nos detuvimos a ver ,sino que corrimos finfiendo en parte, y en parte realmente aterrorizadas. La última que recuerdo de esas habitaciones desiertas, la última, la más desierta, y la más triste, era la guarderiá, -¡una gardería sin niños, sin voces cantando, sin pisadas felices repicando! Una guardería rondada una vez por sus habitantes, fuertes y galantes niños, y bellas y curvilíneas niñas, y una o dos enfermeras con redondeados y gordos bebés en sus brazos. ¿Quiénes eran todos ellos? ¿Cuál era su destino en la vida? ¿La luz, o la tormenta? ¿O habían sido 'amados por los dioses, y muerto jóvenes? Los mismos ecos no lo sabían. Detrás de la casa, en una lcaro ahora salvaje, húmedo, y plagado de viejos arbustos, había un bien llamado Foso de Margaret, porque allí se había ahogado a sí misma la doncella de la casa así llamada.Traté de obtener alguna información que pudiera sobre la familia Clopton. Habían decaído desde las guerras civiles; por una generación o dos les había resultado imposible vivir en la vieja casa de sus padres, pero habían trabajado exhaustivamente en Londres, o en el exterior, para subsistir; y el último de la vieja familia, un solterón, excéntrico, miserable, viejo, y con los más asquerosos hábitos, si los reportes decían la verdad, había muerto en Clopton hacía unos pocos meses, una especie de huésped en la familia del Sr.W-.Fue enterrado en la lujosa capilla de los Clopton en la iglesia de Stratford, donde se ven ondear los estandartes, y las armas cuelgan sobre uno o dos espléndidos monumentos. El Sr. W - había sido el apoderado del viejo, y totalmente de su confianza, y a él le había dejado la herencia, endeudada y en malas condiciones. Un año o dos después, el albacea, un pariente muy lejano que vivía en Irlanda, reclamó y obtuvo la herencia, bajo el pretexto de excesiva influencia, cuando no de falsificación, sobre la parte del Sr. W-; y lo último que supe de nuestros amables anfitriones de ese día, era que estaban proscriptos y viviendo en Bruselas.



Elizabeth Gaskell (1810-1865)

sábado, 17 de diciembre de 2011

Helada a medianoche. Frost at midnight, Samuel Taylor Coleridge (1772-1834)

La helada cumple su oficio secreto sin auxilio del viento. Un búho vuelca su chillido en la noche -escucha- inmensa. Todos descansan y yo me entrego a esa soledad que propicia el desvarío. Tan sólo queda junto a mí, en su cuna, el reposado sueño de mi hijo. ¡Es tan tranquilo! Tanto que turba el pensamiento con su extremo y raro silencio. ¡Mar, colina y arboleda, junto a este pueblo!. ¡Mar, colina y bosque con los cotidiano de la vida, inaudibles cual sueños! La azul llama, quieta en el hogar, ya no tiembla; sólo esa cinta interrumpe la calma, agitándose aún sobre la verja. Su meneo en la calma de esta escena le da una semejanza con mi vida, la toma una amigable forma cuyo endeble flamear hace un juguete del pensamiento y es interpretada a su modo por el alma, que busca en cada cosa un espejo de sí misma.



Samuel Taylor Coleridge (1772-1834)

viernes, 16 de diciembre de 2011

El Teatro Isabelino

Durante el reinado de Isabel I de Inglaterra (1558-1603), la literatura inglesa vive una época con una rica tradición teatral; el progresivo esplendor de autores y obras será coronado por la gigantesca figura de William Shakespeare. Antecedentes del Teatro Isabelino: A finales del siglo XVI, el teatro adquiere en Inglaterra su forma moderna, a lo largo de un proceso muy parecido al del coetáneo teatro barroco español. Anteriormente, no había más que tres modalidades dramáticas:


-Teatro religioso, de caráter moralistas y alegórico.

-Teatro culto a imitación de los clásicos-.

-Compañías itinerantes, que representaban piezas cómicas.

-Gracias a la protección de algunos nobles, surgen los primeros locales urbanos estables y el teatro se convierte en un espectáculo de masas, que gustaba a todas las clases sociales.

Condiciones de las representaciones: Las representaciones tenían lugar en los nuevos locales abiertos para los espectáculos teatrales. A finales del siglo XVI Londres poseía al menos ocho teatros, lo que indica la popularidad del teatro.

-Los teatros eran edificios circulares o hexagonales, con una platea descubierta y rodeada de galerías.

-Las piezas teatrales se representaban a primera hora de la tarde para aprovechar la luz del sol.-El escenario tenía dos niveles y la escenografía era muy pobre: casi todo corría a cargo de la palabra en escena y a la imaginación del público. El vestuario, sin embargo, era más elaborado.-El publico, en función de lo que había pagado, se sentaba en las galería o veía la obra de pie en el patio.

-Los personajes femeninos eran representados por hombres.

-Más adelante surgió también un teatro cortesano que se representaba en locales cubiertos, anterior al cierre de los teatros de 1642, como consecuencia de la presión puritana.

Principales autores:El nuevo tipo de espectáculo y de público exige nuevas formas teatrales; será William Shakespeare quien haga una reforma más profunda y de mayor calidad del teatro. Entre los autores anteriores a él podemos destacar a :

Thomas Kyd (1558-1594) Autor de La tragedia española, una sangrienta pieza, considerada antecedente de Hamlet, que tuvo gran éxito e influencia en su época. Shakespeare extrajo varios elementos de esta obra, como el teatro dentro del teatro (Hamlet), la locura real y fingida (El rey Lear), o la figura del conspirador astuto y perverso (el personaje de yago en Otelo).

Christopher Marlowe (1564-1593) A pesar de su breve vida pudo escribir varias obras importantes, como El judío de Malta, cuyo protagonista es un personaje maquiavélico lleno de avaricia y astucia; Eduardo II, densa tragedia de tema históricopatriótico; o Tarmerlán el grande, que cuenta la historia de un gobernador de Samarcanda en el siglo XIV. Pero sin duda, su mayor aportación al teatro y a la literatura universal es la trágica historica del doctor Fausto, basada en la leyenda germánica de Fausto, un hombre de ciencia que vende su alma al diablo para saciar su sed de conocimiento.A través de sus sucesivas recreaciones literarias, Fausto se convertirá en uno de los grandes personajes y mitos de la literatura universal.

Ben Jonson (1572-1637) Contemporáneo de Shakespeare y con mayor fama de autor culto, supo captar el sentimiento y las costumbres de las gentes de su época y llevarlos a la escena de modo satírico, con talento y brillantez. Escribió sobre todo comedias; la mejor y más famosa es Volpone, sobre las intrigas de un rico caprichoso, un personaje judío del estilo de Shylock, en El mercader de Venecia de Shakespeare, y del protagonista de El judío de Malta, de Marlowe. También escribió obra como Epicene o la mujer silenciosa, El alquimista y La feria de San Bartolomé.

El Romanticismo Inglés

Inglaterra es, junto a Alemania, la cuna del Romanticismo. Con una fuerte tradición perromántica, la literatura inglesa de la primera a mitad del siglo XIX se caracteriza por sus grandes poetas y el desarrollo de la novela histórica.


La nueva poesía del Romanticismo


Los escritores ingleses de principios del XIX manifiestan la rebeldía propia del Romanticismo de dos maneras:


-A través del rechazo de la sociedad burguesa e industrializada, para evadirse en el paisaje rural, el pasado histórico o países exóticos.


-A través de un nuevo lenguaje literario basado en el sentimiento y lo irracional, la subjetividad y la libertad del artista frente a toda regla.


El Romanticismo inglés arranca en 1798 con las Baladas líricas, compuestas por dos autores: William Wordsworth (1770-1850) y Samuel Coleridge (1772-1832). El prólogo de esta obra está considerado como el manifiesto del Romanticismo inglés; sus poesías, de lenguaje sencillo, reflejan el misterio y la emoción de la naturaleza. Además de esta obra conjunta. Wordsworth es autor de El preludio y Coleridge, de La balada del viejo marinero.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Annabel Lee




Annabel Lee es el último poema completo compuesto por el escritor y poeta romántico estadounidense Edgar Allan Poe. Como en muchas de sus obras, explora la temática de la muerte de una hemosa mujer. El narrador, enamorado de Annabel Lee cuando eran jóvenes, continúa estándolo tras su muerte. Existe un debate sobre qué mujer, si es que la hubo, sirvió de inspiración para Annabel Lee. A pesar de que se han sugerido los nombres de varias, la candidata más creíble es su esposa, Virginia Eliza Clemm. El poema, escrito en 1849, no fue publicado hasta poco después de la muerte de sus autor, ese mismo año.

"Fue hace ya muchos, muchos años, en un reino junto al mar, habitaba una doncella a quien tal vez conozcan por el nombre de Annabel Lee. Y esta dama vivía sin otro deseo que el de amarme, y de ser amada por mí. Yo era un niño, y ella una niña, en aquel reino junto al mar; Nos amamos con una pasión más grande que el amor, yo y mi Annabel Lee; con tal ternura, que los alados serafines lloraban rencor desde las alturas. Y por esta razón, hace mucho, mucho tiempo, en aquel reino junto al mar, un viento sopló de una nube, helando a mi hermosa Annabel Lee. Sombríos ancestros llegaron de pronto, y la arrastraron muy lejos de mi, hasta encerrada en un oscuro sepulcro, en aquel reino junto al mar. Los ángeles, a medias felices en el Cielo, nos envidiaron, a ella a mí. Sí, esa fue la razón (como los hombres saben, en aquel reino junto al mar), de que el viento soplase desde las nocturnas nubes helando y matando a mi Annabel Lee. Pero nuestro amor era más fuerte, más intenso, que el de todos nuestros ancestros, más grande que el de todos los sabios. Y ningún ángel de su bóveda celeste, ningún demonio debajo del océano, podrá jamás separar mi alma de mi hermosa Annable Lee. Pues la luna nunca brilla sin traerme el sueño, de mi bella compañera. Y las estrellas nunca se elevan sin evocar, sus radiantes ojos. Aún hoy, cuando en la noche danza la marea, me acuesto junto a mi querida, a mi amada; a mi vida y mi adorada, en su sepulcro junto a las olas, en su tumba junto al rugiente mar."



Edgar Allan Poe

jueves, 8 de diciembre de 2011

Canción de la bailarina.Chanson de la danseuse, Sidonie Colette (1873-1954)

¡Oh tú, que danzarina me llamas, sabe hoy que no aprendí a danzar! Me encontraste juguetona y pequeña, danzando en el sendero y persiguiendo a mi sombra azul. Giraba como una abeja, y mis pies y mis cabellos, color de camino, se empolvaban con el polen de un polvo rubio.Me viste venir de la fuente, meciendo el ánfora en mi cadera, mientras, al compás de mis pasos, sobre mi túnica saltaba el agua en redondas lágrimas, en serpientes de plata, en menudos cohetes rizados que ascendían, helados, hasta mi mejilla. Yo caminaba lenta, seria, mas llamaste danza a mis pasos. No mirabas mi rostro, seguías el movimiento de mis rodillas, el balanceo de mi talle, en la arena leías la forma de mis talones desnudos, la huella de mis dedos abiertos, que comparabas con la de cinco perlas desiguales.Me dijiste: «Coge esas flores, persigue esa mariposa...» Llamabas danza a mi carrera, y cada reverencia de mi cuerpo inclinado sobre los claveles purpúreos, y el ademán, repetido en cada flor, de echar atrás, por encima de mi hombro, un chal resbaladizo.En tu casa, sola entre tú y la alta llama de una lámpara, me dijiste: «¡Danza!» y no dancé...Pero desnuda en tus brazos, sujeta a tu lecho por la cinta de fuego del placer, me llamaste, sin embargo, danzarina, al ver agitarse bajo mi piel, desde mi pecho ofrecido a mis pies crispados, la inevitable voluptuosidad.Fatigada, anudé mis cabellos, y los contemplabas, dóciles, arrollados a mi frente como serpientes hechizadas por la flauta.Abandoné tu casa mientras murmurabas: "La más hermosa de tus danzas no es cuando acudes corriendo, jadeante, poseída de un deseo irritado y atormentado ya, por el camino, el broche de tu vestido. Es cuando de mí te alejas, serena y con las rodillas temblorosas, y al alejarte me miras, tu barbilla en el hombro. Tu cuerpo me recuerda, oscila y titubea, me echan de menos tus caderas y tus senos me están agradecidos...Me miras, vuelta la cabeza, mientras tus pies adivinadores tantean y escogen su camino..."Te vas, siempre pequeña y maquillada por el sol poniente, hasta no ser, en lo alto de la colina, más esbelta en tu túnica anaranjada que una llama vertical, que danza imperceptiblemente..."Si tú no me abandonas, iré danzando hasta mi blanca tumba.Saludaré a la luz, que me hizo hermosa y me vio amada con una danza involuntaria, cada día más lenta.Una última danza trágica me enfrentará con la muerte, mas sólo lucharé para sucumbir con elegancia.Que los dioses me concedan una caída armoniosa, juntos los brazos en mi frente, doblada una pierna y extendida la otra, como presta a franquear, de un salto ingrávido, el negro umbral del reino de las sombras...Me llamas danzarina, y, sin embargo, no sé bailar...




Sidonie Colette (1873-1954)

viernes, 2 de diciembre de 2011

¿Murió Jane Austen envenenada?

Hace más de 200 años que Jane Austen murió pero, aún así, su fallecimiento prematuro y las diversas hipótesis en torno a éste hacen que las investigaciones para averiguar qué fue lo que ocurrió sigan activas.


Aunque tradicionalmente se ha pensado que la enfermedad de Addison (un problema de segregación de hormonas en los riñones) fue lo que acabó con su vida, ahora ha aparecido una nueva posibilidad que cobra fuerza: Jane Austen pudo haber sido envenada.


La escritora Lindsay Ashford así lo cree. Esta autora, que se mudó a la casa de Jane Austen hace tres ños para trabajar en su nueva novela, descrubrió varias cartas escritras por la autora de "Orgullo y Prejuicio" en las que relataba los siguiente: "Ahora estoy bastante mejor y estoy recuperando mi aspecto un poco, éste ha sido bastante malo, tenía manchas negras y blancas cada vez de un color peor". Ashford, que había investigado sobre técnicas forenses y venenos para documentarse en sus novelas, atribuyó estos síntomas a los que causa el envenenamiento por arsénico, en el que se produce una pigmentación de la piel.


El arsénico era un producto del que se podía disponer fácilmente en el siglo XVIII, ya que servía como tratamiento para algunas enfermedades como el reuma, del que Austen se quejaba en sus cartas, o la sífilis. Según las declaraciones de Ashford a "The Guardian" "es altamente probable que dieran a Austen un medicamento que contuviera arsénico, ya que existe un gran paralelismo entre los síntomas que tenía la escritora y los que produce esta sustancia". Además, ha afirmado estar asombrada por ser la primera en hacer este descubrimiento y cree que ha sido por "mirar desde otro punto de vista sus cartas".


En "La misteriosa muerte de la señorita Austen", la novela que Ashford está escribiendo a raíz de este descubrimiento, contempla la posibilidad de que este envenenamiento no fuera casual dino intencionado. " A principios del siglo XIX muchas personas utilizaban el arsénico como arma en los asesinatos", declaró. A pesar de esto comprende que no todos crean esta hipótesis y que incluso algunos como Janet Todd-editora general de la edición de Cambridge de Jane Austen-, que considra "totalmente inverosímil esta opción", "se sientan ultrajados por la idea".

jueves, 1 de diciembre de 2011

Jane Austen's Emma Preview

Orgullo y Prejuicio en miniaturas de plomo. Para coleccionistas.

La casa de miniaturas de plomo, W.Britain, ha sacado una serie de figuritas dedicadas a la obra de Jane Austen, Orgullo y Prejuicio, para coleccionistas, o simplemente para aquellos a los que le gusta entretenerse creando los escenarios de sus episodios favoritos.

De momento, tienen las figuritas del Sr. y la Sra. Bennett, las cuatro hermanas mayores Bennett, Mr. Darcy, Mr.Bingley Mr. Wickham, así como la posada Red Lion.

Como la empresa se dedica a otro tipo de escenarios, quien quiera completar su Colección Orgullo y Prejuicio con los militares del regimiento de Meryton para organizar un baile, o con escenas de caballeros cazando, o con otras damas de regencia. etc. pueden adquirir miniatruas de obras colecciones (P.e petticoats) también disponibles en el mismo sitio web. Se trata de figuras realizadas y pintadas a mano.