martes, 21 de agosto de 2012

84, charing cross road



(Charing Cross Road, Londres. UK)

Este Caballero lee y escribe regularmente en el diario de la Isla de los Náufragos. En uno de los lugares que visita con más frecuencia, en el país de los coleccionistas de exlibris y libros-Exlibrislandia-, descubría por medio de su Reina una historia, una especie de novela en la que surgía una amistad a través de la correspondencia de más de veinte años entre una escritora americana y un librero británico. La mujer recurría a una librería londinense para hacer un pedido de libros que no encontraba en su país o que eran demasiado caros para adquirirlos. El librero inglés consiguió ese libro y otros muchos e iniciaron una relación hermosa, sería lo que se dice una amistad por correspondencia o al menos tendería a ser eso, una relación entre dos “pen friends”. Desde la primera carta de agradecimiento de Helene Hanff al librero, que más tarde se descubre como Frank Doel, ella muestra pasión por los libros y la literatura inglesa. Entre la soledad de ella y la corrección de él y su buen hacer surge una amistad singular que crece con cada carta, con cada envío de libros o regalos.

.Entre los dos personajes surge un “amor platónico”, como se puede comprobar en una de las cartas que la esposa de Frank le envía a Helene, donde le confiesa que ha sentido celos por la relación que mantiene con su marido.

El contexto histórico en que se enmarca la novela son los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, Inglaterra está padeciendo un gran racionamiento y aquí surge uno de los episodios más emotivos de la historia, cuando Helene envía comida a la librería.





lunes, 20 de agosto de 2012

Penelope Fitzgerald "El inicio de la primavera"



Ayer llegó de imprenta «El inicio de la primavera», una de las novelas más deliciosas y personales de la escritora británica Penelope Fitzgerald. Para su traducción, he contado con la valiosísima generosidad de Patricia Gonzalo de Jesús, que me ayudó con los términos rusos, y de Terence Dooley, yerno de la escritora, que es la amabilidad y la eficacia personificadas y que, además, aceptó escribir un postfacio en el que revela muchas de las motivaciones de Penelope Fitzgerald a la hora de concebir esta obra. Ambientada en el Moscú de 1913, la novela se centra en la vida de Frank Reid, un impresor inglés que vive en el 22 de la calle Lipka, y que una noche regresa a su casa para descubrir que su esposa se ha marchado y se ha llevado con ella a sus tres hijos. Una de las consecuencias de esa separación inicial, que enfrenta a Frank a una libertad impuesta con la que no sabe muy bien qué hacer, será la llegada de Lisa, un personaje silencioso y desconcertante, muy observador, que protagoniza en un bosque de abedules uno de los momentos literarios más extraordinarios que haya leído jamás.



«El inicio de la primavera» es una novela hermosa y mágica. La escritura de Penelope Fitzgerald, sobria, metódica y enormemente sutil, se merece una lectura entregada y activa, que se verá recompensada con unas imágenes de las que no se olvidan. Además, al final, en la última línea, el lector sonreirá. Ante tanta pulcritud y maravilla, es imposible no sonreír de puro encanto.

Stella Gibbons Londres, 1902 - 1989




Nació en Londres en 1902. Fue la mayor de tres hermanos. Sus padres, ejemplo de la clase media inglesa suburbana, le dieron una educación típicamente femenina.

Su padre, un individuo bastante singular, ejercía como médico en los barrios periféricos más pobres de Londres, aunque tenía tendencias suicidas, le encantaba el alcohol y el láudano, y era dado a los ataques de odio hacia el género femenino en general. Esta turbulenta infancia marcó a Stella Gibbons, que utilizó parte de ese material para crear a los grotescos Starkadder, protagonistas de su obra maestra, La hija de Robert Poste. En 1921, Stella se matriculó en periodismo, y luego empezó a trabajar en la British United Press. En 1926, Maudie, la madre de Stella, murió, y su padre la siguió pocos meses después. En 1930, mientras trabajaba en el Evening Standard, publicó un libro de poemas, The Mountain Beast, que recibió elogios de la mismísima Virginia Woolf. La hija de Robert Poste fue publicada en 1932 y su éxito fue instantáneo (aunque fuera prohibida en la recién nacida República de Irlanda por su velada defensa de la contracepción). En 1934 la novela fue galardonada con el Prix Femina-Vie Heureuse. De hecho, Gibbons es conocida casi exclusivamente por esta obra, que conoció varias secuelas y adaptaciones cinematográficas, y que está considerada la novela cómica más perfecta de la narrativa inglesa del XX. Stella Gibbons es autora de veinticinco novelas, entre las que destacan Basset (1933), Enbury Heath (1935), Nightingale Wood (1938) o Here Be Dragons (1956), amén de tres volúmenes de relatos y cuatro libros de poesía, la mayoría de ellos muy vendidos y celebrados en el mundo anglosajón. Estuvo casada durante más de veinticinco años con el actor y cantante Allan Webb, que murió en 1959. Dejó de publicar en 1972, aunque escribió dos novelas que fueron publicadas a su muerte, hecho que aconteció en 1989 en Londres. Está enterrada en el cementerio de Highgate.

domingo, 19 de agosto de 2012

{La Tumba de Keats, Oscar Wilde♥}



La tumba de Keats :

Libre de la injusticia del mundo y su dolor,
descansa al fin bajo el velo azul de Dios:
arrebatado a la vida cuando vida y amor eran nuevos,
el mártir más joven yace aquí,
justo cual Sebastián y tan temprano muerto.
Ningún ciprés ensombrece su tumba, ni tejo funeral,
sino amables violetas con el rocío llorando
sobre sus huesos tejen cadena de perenne floración.
¡Oh, altivo corazón que destruyó el dolor!
¡Oh, los labios más dulces desde los de Mitilene!
¡Oh, pintor-poeta de nuestra tierra inglesa!
Tu nombre inscribióse en el agua; y habrá de perdurar:
lágrimas como las mías conservarán tu memoria verde,
como el pote de albahaca Isabella.¹

(ROMA)

¹Alusión al poema de Keats intitulado Isabella, inspirado en un cuento de
Boccaccio. (N. del T )

"Esta tumba contiene los restos mortales de un joven poeta inglés, que, en su lecho de muerte, con el corazón lleno de amargura, al malicioso poder de sus enemigos dedicó estas palabras para ser grabadas en su lápida: Here lies One Whose Name was writ in Water".

Aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito en agua. Éste es el hermoso epitafio que adorna la tumba de Keats (1795-1821) en el cementerio no católico de Roma.





Tras los pasos de los hermanos Grimm: ruta de las hadas alemana


En la ruta de las hadas alemana se abren las puertas para conocer un mundo mágico de ensueño donde los cuentos se hacen realidad, y es que volver a ser un niño es muy fácil.


De todos son conocidos los famosos cuentos de los hermanos Grimm. Caperucita Roja, Blancanieves y El flautista de Hamelín, entre otros, siguen formando parte de las estanterías de muchos niños. En la ruta de las hadas alemana dscubrimos de dónde sacaron la inspiración para escribir sus cuentos.


Lugares destacados de la ruta de las hadas

La ruta comienza recordando la vida de los hermanos Grimm y nos lleva hacia la ciudad donde nacieron, Hanau. Aquí se les recuerda hoy día con una estatua en la plaza del mercado. Más adelante, en Steinau se encuentra la casa donde vivieron, transformada hoy en un museo donde se recuerda la vida de estos famosos hermanos. Marburg, ciudad donde estudiaron, también forma parte de la ruta.

Tras este recorrido inicial nos adentramos en la parte más mágica de la ruta de las hadas, las ciudades de las cuales surgieron los cuentos. Schwalm, pequeño pueblo cuna de nacimiento para la conocida Caperucita Roja o el castillo de Sababurg, inspiración para la Bella Durmiente. En los alrededores de Kassel encontraremos la pequeña casita de Blancanieves metida en un bosque, en Hamelin visitaremos al famoso flautista y en Bremen recordaremos a los animales que querían ser músicos.

Un recorrido fabuloso donde visitaremos castillos de ensueño, pueblos encantadores, bosques y un entorno formado por ocho parques naturales que conforman una de las rutas más entrañables y mágicas de Alemania.

Recomendaciones para hacer la ruta de las hadas

La ruta de los cuentos de hadas es muy extensa, son 560 kilómetros y más de 70 ciudades, cada una de ellas dedicada a un cuento, por lo que es necesario tomarse varios días para visitar las ciudades y, sobre todo, para disfrutar del encanto de sus lugares más mágicos. Con 10 o 12 días es suficiente.

Es posible recorrerla en coche, está muy bien señalizada y la oferta hotelera es muy extensa. Por otra parte, hay muchas agencias que organizan esta ruta y recorren los lugares más significativos, incluyendo desplazamiento y hoteles. La ruta comienza en la ciudad de Hanau y termina en Bremen.

jueves, 16 de agosto de 2012

Los últimos pasos de John Keats por la ciudad de Roma



La verticalidad de las escaleras del edificio donde se encuentra la Casa Museo del poeta inglés en la Plaza de España en Roma, define muy bien lo que fue su vida, estrecha en lo económico, angosta en la salud, pero plena en lo artístico. John Keats se entregó sin contemplaciones a la belleza y a sus consecuencias: “la belleza es verdad; la verdad, belleza. Esto es todo lo que sabes sobre la tierra, y todo lo que necesitas saber”, como muy bien expresa en unos versos de su famosa Oda a una urna griega. Una contemplación de la belleza que para él fue efímera, y que en la ciudad de Roma se transformó en trágica, porque allí fue consciente de la contradicción que suponía tener tan cerca la belleza ansiada, pero también que ésta no fuera nunca suya, pues el estado avanzado de su tuberculosis se lo impedía. Del mismo modo que Chéjov abandonó Rusia para ir a morir a un balneario alemán (una secuencia que Raymond Carver relató muy bien en su famoso relato Tres rosas amarillas), Keats hizo lo propio en la ciudad italiana aconsejado por sus médicos y como única solución a la búsqueda de una curación que nunca llegó.

¿Qué cabe en la mente de un poeta que sabe que se está muriendo? No es fácil responder a esta pregunta, y mucho menos cuando el protagonista es uno de los principales poetas británicos del Romanticismo, y menos aún cuando su poesía, tan exuberante como imaginativa, sólo es atemperada por la melancolía: “estación de las nieblas y fecundas sazones,/ colaboradora íntima de un sol que ya madura,/ conspirando con él cómo llenar de fruto/ y bendecir las viñas que corren por las bardas,/ encorvar con manzanas los árboles del huerto/ y colmar todo fruto de madurez profunda;/ las calabaza hinchas y engordas avellanas/ con dulce interior; hacer brotar tardías/ y numerosas flores hasta que las abejas/ los días calurosos creen interminables/ pues rebosa el estío de sus celdas viscosa”. (Fragmento de la obra maestra lírica Oda al otoño). No obstante, lo que sí fue cierto, es que el destino, para aliviar sus últimos días de vida, le regaló una última morada en la Casina Rossa del nº 26 de la Plaza de España, desde donde sólo tenía que asomarse a una de las ventanas de la biblioteca, para caer rendido ante la plasticidad lineal de la famosa escalinata de 135 peldaños construida entre 1721-1725, que como un enigma sin resolver, le proponía dos alternativas; una, la meta de su cúspide culminada con un templo religioso (la iglesia de Trinità dei Monti); otra, el inicio de su arranque en la fuente de la plaza (la barroca Fontana della Barcaccia). Un enigma que no compartió solo, porque siempre estuvo acompañado por su gran amigo Joseph Severn hasta el final. En este sentido, no nos cuesta nada imaginarlos subiendo juntos por los peldaños de la gran escalinata, y entre descanso y descanso, echar una mirada hacia su otra morada, mientras con toda seguridad, el joven poeta pensaba que en poco tiempo su mirada tendría una dirección inversa, y que ésta sería definitiva y para siempre. Esta hipótesis la refleja muy bien Julio Cortázar en su libro Imagen de John Keats: “… desde la ventana de su aposento que daba directamente a la escalinata de Trinitá dei Monti, él vería los peldaños como quien, desde el pretil del puente, ve resbalar la cinta del río. Hombre de ríos, de aguas, amigo de acuarios y algas, John pudo pensar de su pequeño panorama de encierro lo que un siglo después diría tan bien Jean Cocteau: “la casa de Keats presa en las escaleras de la Plaza de España como un molino en una cascada”.

John Keats, el hombre que siempre andaba con un libro en el bolsillo (como lo describía Cortázar), no sólo tuvo el auxilio espiritual de la poesía en sus últimos días, porque en Roma, también contó con la ayuda y los cuidados del doctor James Clark, que lo trató con mimo y devoción, pues además de conocer su historia, era un devoto de la poesía, y él fue quien cumplió con una de las últimas voluntades del poeta e hizo que su sepultura fuera cubierta de margaritas, como una muestra más de su amor por la naturaleza y del esteticismo que siempre tiene un valor moral. Ese yo lírico que en Oda a un ruiseñor se eleva entre los árboles y compara la eternidad de la naturaleza y la trascendencia de los ideales, con la fugacidad del mundo físico. Una fugacidad de la que Keats intenta alejarse contraponiéndole su ansia de eternidad; un deseo que sin duda a día de hoy podemos expresar que consiguió a través de sus poesías y sus cartas (de gran valor literario), descargando de esta forma parte de ese anhelo y esa maldición que le persiguieron a lo largo de su corta existencia: “estrella brillante, si fuera constante como tú,/ no en solitario esplendor colgada de lo alto de la noche/ y mirando, con eternos párpados abiertos,/ como de naturaleza paciente, un insomne Eremita,/ las móviles aguas en su religiosa tarea/ de pura ablución alrededor de tierra de humanas riberas,/ o de contemplación de la recién suavemente caída máscara de nieve de las montañas y páramos./ No, aún todavía constante, todavía inamovible/ recostada sobre le maduro corazón de mi bello amor,/ para sentir para siempre su suave henchirse y caer,/ despierto por siempre en una dulce inquietud, / silencioso, silencioso para escuchar su tierno respirar,/ ya sí vivir por siempre o si no, desvanecerme en a muerta”. (Poema Estrella brillante, si fuera como tú, del que Jane Campion cogió el nombre para su película sobre Keats titulada Bright Star (2009), y que escenifica sus tres últimos años de vida).

La Casina Rossa, es desde 1906 el Keats-Shelley Museum, y si algo le caracteriza, es la paz y tranquilidad que se respira en sus habitaciones, en contraposición con el bullicio de la Piazza di Spagna y la transitada escalinata que se puede ver desde su biblioteca. La estrecha verticalidad de esta construcción, se antepone a la horizontalidad de las habitaciones de cada planta. En la primera de ellas, están las estancias que fueron testigo de los últimos pasos de John Keats en la ciudad de Roma. En ese remanso de paz, el poeta inglés se refugió entre los numerosos libros de la biblioteca que poco a poco fue abandonando hasta apenas salir de su habitación, donde encontró el auxilio de los dibujos florales del techo, y hasta tal punto lo hicieron, que en su agonía le llevaron a exclamar: ”¡ya noto cómo crecen las flores sobre mí”. Keats murió el 23 de febrero de 1821, al lado de Joseph Severn y alejado de su amada Fanny Brawne, a la que escribió esta última carta fechada en 1820:

Mi querida niña.

He estado dando un paseo esta mañana con un libro entre las manos, pero como de costumbre no he hecho otra cosa que pensar en ti. Estoy atormentado día y noche. Mi familia habla de mandarme a Italia. Lo único que es seguro es que nunca me recuperare si estoy (separado) lejos de ti: sin embargo con toda la devoción que te proceso, no puedo tener la seguridad de que tú para mí eres lo más deseado. El aire que respiro en cada habitación en la que tú no estás a mi lado es insano. Tú tienes un montón de cosas que hacer, puedes ser feliz sin mí. Una fiesta o cualquier otra cosa que llene tus días es suficiente. ¿Cómo has pasado este mes? ¿A quién has sonreído? No sientes lo mismo que yo, tú no sabes lo que es amar, algún día lo sabrás, aún no ha llegado tu momento. No puedo vivir sin ti, y no solo sin ti, sino también sin tu castidad, sin tus virtuosas acciones. Amanece y anochece, el día pasa y, de algún modo, sigues la inclinación de tus deseos. No tienes ni la menor idea de la tristeza que sufro cada día. ¡Seamos serios! El amor no es algo con lo que se juega, y no volveré a escribirte al menos que tú lo hagas con la conciencia cristalina. Moriría antes si tú no me quisieras.

Eternamente tuyo.

J.Keats

Los restos de John Keats (junto a las cartas de su amada y un mechón de pelo de su hermana menor), descansan en el cementerio protestante Campo Cestio de Roma; un lugar silencioso y agradable, entre pinos y cipreses, palmeras y naranjos, bordeado de plantas y flores, y bajo la atenta mirada de los gatos que allí habitan y de los curiosos y turistas que van a visitarle. Su sepultura no tiene nombre, pero sí la inscripción del famoso epitafio que inventó días antes de morir: “aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito en el agua”, y sobre él, sólo hay una imagen de una lira a la que le faltan la mitad de las cuerdas (idea de Joseph Severn). A unos metros a la izquierda, justo en la tapia del cementerio, hay un medallón con una efigie y unos versos en los que se puede leer su apellido. Se dice, que Shelley llevaba un libro de Keats en el bolsillo cuando murió ahogado en un naufragio un año después en la Toscana. Antes, le dio tiempo a escribir el poema Adonaïs en honor de su amigo que describe muy bien el cementerio donde descansan sus restos, y donde el poeta romántico dio sus últimos pasos en la ciudad de Roma: “el cementerio es un espacio abierto entre ruinas,/ y en invierno lo cubren violetas y margaritas./ Podría hacer que uno se enamorara de la muerte/ al pensar en ser enterrado en un lugar tan grato”.





miércoles, 15 de agosto de 2012

Podría estar más sola sin mi soledad...

Podría estar más sola sin mi soledad,
tan habituada estoy a mi destino,
tal vez la otra paz,
podría interrumpir la oscuridad
y llenar el pequeño cuarto,
demasiado exiguo en su medida
para contener el sacramento de él,
no estoy habituada a la esperanza,
podría entrometerse en su dulce ostentación,
violar el lugar ordenado para el sufrimiento,
sería más fácil fallecer con la tierra a la vista,
que conquistar mi azul península,
perecer de deleite.
                                                                 
                                                                Emily dickinson



sábado, 11 de agosto de 2012

Empieza una recaudación de fondos para digitalizar un 'First Folio' de William Shakespeare



William Shakespeare es uno de esos pocos escritores de los que siempre hay alguna nueva noticia que contar. En unos dias contamos sobre una interesante exposición del autor en el Museo Británico en Londres, ayer mismo conocíamos que había comenzado una recaudación de fondos para digitalizar un First Folio del amigo William. La iniciativa corre por cuenta de la biblioteca Bodleian de Oxford, donde se conserva dicho ejemplar, y pretenden recaudar 20.000 libras, o lo que es lo mismo, más de 25.000 euros.
El ‘First Folio’ no es otra cosa que el nombre con el que se conoce la primera publicación de una colección de obras teatrales de Shakespeare, entre las que se encuentran algunas tan famosas e imprescindibles como La tempestad, Noche de reyes o Macbeth, y que hacen un total de 36. Fue publicado por los amigos del dramaturgo siete años después de su muerte, en 1623, y su título original es Mr William Shakespeare’s Comedies, Histories and Tragedies. Se calcula que se publicaron unos mil, de los que más de 200 aún se conservan.
El ejemplar que se quiere digitalizar es muy especial, ya que de entrada se utilizó para hacer reproducciones del mismo, de ahí que sus páginas se encuentren en un estado tan delicado. Igualmente, conserva la encuadernación original con la que se publicó, con tapas de cuero marrón. Todo esto hace que sea importante y complicado digitalizar dicho volumen, para lo que necesitan fotografiar cada página con la máxima resolución posible, para lo que se teme incluso su desintegración.
Una prueba muy evidente del estado de este ‘First Folio’ son las palabras de Nicole Gilroy, jefe del equipo de restauradores:
Normalmente cuando un libro llega a nuestras manos nuestro objetivo es devolverlo a un estado en el que los lectores puedan utilizarlo de nuevo, pero esto no será posible en este caso.
Sólo nos queda esperar que llegue a buen puerto esta recaudación para que todos podamos disfrutar de una obra tan interesante y especial, pero con los tiempos que corren, me da a mí que no va a ser cosa fácil, que no es dinero lo que sobra precisamente ahora.

Un manuscrito de Charlotte Brontë rompe récord de las hermanas escritoras

La obra fue vendida a un museo francés por 1.1 millones de dólares, noticia que no fue bien recibida por la Casa Museo de Brontë. Un museo francés pagó el jueves 691,000 libras (1.1 millones de dólares) por un manuscrito en miniatura escrito por Charlotte Brontë, terminando con las esperanzas de que volviera a la antigua casa de la autora británica, que ahora es un museo.

Se esperaba que el cuadernillo de 1830, que cabe en la palma de la mano holgadamente, alcanzara las 200 a 300,000 mil libras, y el precio final supone el récord en subasta de un manuscrito de cualquiera de las hermanas Brontë.
Tras lo que Sotheby's describió como "una tensa batalla de pujas", el manuscrito fue adquirido por el Museo de Cartas y Manuscritos de París, donde se expondrá en enero.
La noticia cayó como un mazazo en la Casa Museo de Brontë, antiguo hogar de la famosa familia literaria en Haworth, en el norte de Inglaterra, que había solicitado comprar el objeto.
El museo ya tiene cuatro de los seis diminutos cuadernillos, y uno sigue perdido.
"Es indiscutiblemente el manuscrito Brontë más importante que sale a la luz en décadas y una parte importante de nuestra amplia herencia literaria", dijo Andrew McCarthy, director de la Casa Museo de Brontë. "Pertenece a Haworth y estamos amargamente decepcionados porque los eruditos y la gente no puedan tener ahora la oportunidad de estudiarlo y disfrutarlo como parte de una colección pública", agregó.
El museo había conseguido una donación de 613, 000 libras para obtener el lote número 46 del National Heritage Memorial Fund, unos fondos de "último recurso" para conservar tesoros clave en el país, pero demostró ser insuficiente.


La mujer en el ático

El cuadernillo de la autora del clásico del siglo XIX Jane Eyre contiene más de 4,000 palabras en letras diminutas en 19 páginas, y mide menos de 10 por 16 centímetros.
Brontë escribió el manuscrito cuando tenía 14 años y vivía con su familia en Haworth, Yorkshire, y fue uno de los seis Young Men's Magazines que redactó a mano en aquella época.
La revista se sitúa en el mundo fantástico de La ciudad de vidrio, el primero de los mundos de ficción que crearon las cuatro hermanas Brontë, incluida la hermana menor de Charlotte, Emily, que escribió Cumbres borrascosas.
Sotheby's, que subastó la minirevista como parte de una venta de literatura inglesa en Londres, lo calificó como "el manuscrito Brontë más importante que ha aparecido en una subasta pública en más de 30 años".
"Este diminuto manuscrito representa la primer explosión de creatividad (de las Brontë) y proporciona una inusual e íntima mirada en una de las mentes literarias más grandes de la historia", dijo Philip Errington, especialista del departamento de libros y manuscritos de Sotheby's.





Bibury - The Cotswolds, England

Bibury es un encantador, pueblo a poca distancia de la capital de los Cotswolds, Cirencester . Bibury una vez fue descrito por William Morris (1834-1896) como"el pueblo más bonito de Inglaterra". De hecho, Fox News dice que Bibury es uno de los pueblos más pintorescos del mundo .


martes, 7 de agosto de 2012

Chawton, último hogar de Jane Austen




Mientras busco tiempo para contar mi visita a Chawton tras los pasos de Jane Austen y mis pesquisas en Bath, sirva como entremés estas sucintas notas sobre la casa de ladrillo rojo. La historia arranca así:


Jane Austen tenía seis hermanos y una hermana mayor, la inseparable Cassandra. Los varones de la familia se independizaron pronto, cada uno ejerciendo su profesión, con lo que a la muerte del padre, en 1805, sólo Jane, su madre y su hermana vivían bajo el mismo techo; en esos momentos, en Bath. El fallecimiento del padre no sólo trajo tristeza a las mujeres Austen, también pobreza: debían apañarse con 450 libras anuales que les proporcionaban los hermanos varones. Cualquiera que haya leído la novela Sentido y sensibilidad, entenderá la indefensión de unas mujeres solas, solteras, sin renta propia ni posibilidad de trabajar. Tan habitual era ese problema, que ese mismo año, Martha Lloyd, gran amiga de Jane, se iría a vivir con las Austen tras morir su propia madre y quedar, también ella, desamparada.

Las cuatro mujeres vivieron juntas en varias propiedades, hasta que en 1809 se instalaron, también juntas, en Chawton, en una casa cedida por Edward, el hermano de Jane y Cassandra. Sin tener que pagar renta y a corta distancia de su Steventon natal, la pequeña casa de ladrillo rojo era un sueño hecho realidad.

Poco se sabe de la vida de Jane Austen, pero lo poco que se sabe corresponde a los escasos nueve años que habitó en Chawton. Las principales fuentes de información son las cartas que intercambió con Cassandra, así como los libros escritos por sus sobrinos, Carolina y James Edward Austen.


La hermana de Jane, Cassandra, fue quien relató oralmente a sus sobrinos la mayoría de detalles que, años después, ellos dejarían por escrito. Su sobrina Carolina, por ejemplo, describió cómo la tía Jane se encargaba cada día de preparar el desayuno, tocaba el piano e inventaba cuentos de hadas para los niños pequeños. El otro sobrino, James, publicó en 1870 Recuerdo de Jane Austen, donde desvelaba que su tía escribía en pequeñas hojas de papel, que escondía rápida y fácilmente, cuando la sorprendían trabajando en su pequeña mesa junto a la ventana. También James escribió que Jane se negaba a engrasar la puerta que comunicaba el salón con el comedor, porque el crujir de goznes la alertaba de visitas indiscretas mientras escribía.

En Chawton fue donde Jane Austen escribió y corrigió sus seis novelas, empezando por revisar el manuscrito de Sentido y sensibilidad, que fue aceptada por un editor en 1811. La novela se publicó de forma anónima bajo el epígrafe: “By a lady”. Tuvo dos críticas favorables y Jane ganó 140 libras. Las siguientes novelas, Orgullo y prejuicio, Mansfield Park y Emma, también anónimas, se publicaron bajo la rúbrica: “De la autora de Sentido y sensibilidad”.

La plácida y fructífera vida en Chawton se interrumpió a primeros de 1817. La larga y penosa enfermedad de Jane la obligó a abandonar la escritura de Sanditon, que quedaría inacabada. Junto a Cassandra, se mudó a Winchester con la esperanza de hallar una cura para lo que los médicos entonces no pudieron diagnosticar, y que hoy piensan pudo ser la enfermedad de Addison.

Las dos hermanas se instalaron en una casa muy cerca de la entrada del Winchester College. Hoy es propiedad privada, sólo puede verse la fachada y la placa azul que recuerda que Austen pasó allí sus últimos días.


La medicina no pudo hacer nada por Jane Austen. Murió el 18 de julio de 1817, a los 41 años, y fue enterrada en la catedral de Winchester, bajo una losa negra con un epitafio que la homenajea como ser humano y cristiana, pero no la menciona como escritora.

A Henry, el hermano preferido de Jane, debemos la supervisión y publicación a título póstumo de las novelas Persuasión y La abadía de Northanger. También fue él quien escribió la emotiva nota biográfica en el prefacio, con lo que dio al mundo la primera pincelada de la vida de Jane Austen

domingo, 5 de agosto de 2012

Jane Austen Collection Clutch

Nuevos bolsitos, inspirados en las románticas novelas de Jane Austen



Las pequeñas cosas son las que más se disfrutan....




"No hay nada como estar en el hogar para el verdadero placer". - Jane Austen

Esta es una maravillosa cita de Jane Austen, ¿no te parece? Me imagino sentado junto a un cálido fuego en un día lluvioso tomando café / té / cacao con cupcakes (lo que usted prefiera) en esta bonita taza de encargo. Por supuesto, la única foto que estaría completa, mientras que la lectura de una novela de Jane Austen.

sábado, 4 de agosto de 2012

JAMES MCAVOY - ENTREVISTA DE LA JOVEN JANE AUSTEN





En 1796, Lefroy comenzó un coqueteo con la novelista inglesa Jane Austen, quien era una amiga de un antiguo pariente suyo. Jane Austen escribió dos cartas a su hermana Cassandra citando a "Tom Lefroy" pero no parece haber sido una relación seria. Sin embargo, es posible que haya sido él quien Austen tenía en mente cuando se inventó el carácter Sr. Darcy en Orgullo y prejuicio - Darcy es muy bien conocida y un nombre distinguido en Irlanda en el momento con conexiones legales y baronía de que una familia podría pasar la línea de las mujeres


En una carta fechada el sábado 9 de enero 1796), Austen menciona:

Me ha regañado tanto en la bonita carta larga que acabo de recibir, que casi me da miedo contarle cómo nos comportamos mi amigo irlandés y yo. Imagínese usted todo lo más libertino y chocante en la forma de bailar y de cómo nos sentamos juntos. Me atrevo a poneme en evidencia, sólo una vez más, porque sale del país poco después del próximo viernes, día en el que queremos tener un baile en el Ashe después de todo. Es muy gentil , un joven guapo , agradable, se lo aseguro. Pero en cuanto a habernos conocido, salvo en los tres últimas bailes, no puedo decir mucho; porque se le burlaron tanto por mi causa en Ashe, que le da vergüenza venir a Steventon, y se escapó cuando pidió a la Sra. Lefroy hace unos días. .

Después de que he escrito lo anterior, hemos recibido la visita del Sr. Tom Lefroy y su primo George. Este último es realmente se comporta muy bien ahora, y como para los demás, pero tiene un fallo, el cual, espero, eliminar por completo - es que su escudo es por la mañana una gran cantidad demasiado la luz. Él es un gran admirador de Tom Jones, y por lo tanto lleva el mismo color de ropa, me imagino, lo que hizo cuando fue herido. .

En una carta comenzada el jueves(14 de enero 1796), y terminada la mañana del día siguiente, hubo otra mención de él.

Viernes. — Hasta que ha llegado el día en que voy a coquetear por ultima vez con Tom Lefroy, y cuando reciba este modo, será más. Mi flujo de lágrimas mientras escribo es producto de la idea de la melancolía. .

Al enterarse de la muerte de Jane Austen (18 de julio 1817), Thomas Langlois Lefroy viajó desde Irlanda a Inglaterra para rendir sus respetos a la autora británica. Además, en una subasta de documentos del Cadell (posiblemente en Londres), Tom compró en Cadell la edición de la carta del bosquejo de Orgullo y Prejuicio (titulada originalmente Primeras Impresiones).

Caroline Austen dijo en su carta a James Edward Austen-Leigh en el 1 de abril 1869:

Adjunto una copia de la carta del Sr. Austen a Cadell-no sé qué novela habría enviado-La carta no hace mucho crédito al tacto o cortesía de nuestro buen abuelo para Cadell fue un gran hombre en su día, y no es sorprendente que debería haber negado el favor a fin de que ofrece un desconocido, pero la circunstancia puede ser digno de mención, especialmente en lo que tenemos tan pocos incidentes de producir. En una venta de documentos del Cadell & c Tom Lefroy recogió la carta original y la copia que Jemima para mi –

Es poco probable que Caroline Austen escribió al Presidente del Tribunal Supremo. Sin embargo, si bien es cierto que el original Tom Lefroy compró la carta de Candell después de la muerte de Jane, es posible que entonces Tom le mantenga y lo entregó a Thomas Edward Preston Lefroy (TEPL; marido de Jemima Lefroy que era la hija de Anna Austen Lefoy y Benjamin Lefroy) más adelante. TEPL más tarde daría la cartade Cadell en remisión a Caroline. La empresa Cadell y Davies fue clausurada en 1836 tras la muerte de Thomas Cadell Jr.. La venta de los documentosde Cadell tuvo lugar en 1840, posiblemente en noviembre

En los últimos años de la vida de Tom Lefroy, se le interrogó sobre su relación con Jane Austen por su sobrino, y admitió haber amado a Jane Austen, pero declaró que era un "muchacho de amor".[1] Tal como está escrito en una carta enviada desde T.E.P. Lefroy a James Edward Austen Leigh en 1870 ,

Mi venerable difunto tío... dijo en tantas palabras que él estaba enamorado de ella, a pesar de que su confesión calificada ,dijo que era un amor juvenil. Como esto ocurrió en una conversación privada y de amistad, me siento algunas dudas sobre si debo hacerlo público. En una biografia de Jane Austen , Becoming Jane Austen y en la la película basada en esta Becoming Jane ;cuenta que el romance de Jane y Tom fue mas que un amor juvenil. En esta película, Lefroy es desempeñado por James McAvoy.Aunque la película muestra un profundo y permanente amor entre Jane y Tom, no hay pruebas claras de este amor entre ellos.





jueves, 2 de agosto de 2012

Portland's Central Library

Como un ávido amante de los libros, yo siempre trato de pasar por las bibliotecas cada vez que voy a visitar una nueva ciudad, y Portland no fue la excepción. La ciudad de estilo georgiano Biblioteca Central fue construida entre 1911 y 1913. Cuenta con una hermosa escalera central, junto con un poco de madera muy bonita y los detalles arquitectónicos de mármol. No es tan grande como algunas de las otras bibliotecas americanas que he tenido la oportunidad de visitar, pero la colección de la biblioteca todavía cubre unos 27 kilómetros de espacio en los estantes, repartidos en tres plantas. Por supuesto, la habitación también se ha hecho para 130 computadoras, lo que yo pensaba que eran un poco de una monstruosidad, pero supongo que simplemente no hay manera de conseguir alrededor de él en este día y edad.

La biblioteca también cuenta con sala de un escritor (Sala de libras esterlinas), una impresionante colección de libros raros (Juan Sala de Wilson), y una galería en la planta superior (Collins Galería). Dado que, obviamente, conocía las Janeites se llega a la ciudad, que habían establecido una muy interesante exposición sobre "Chicas Lit: sátira verbal y visual en la era de Jane Austen", centrándose en las mujeres escritoras del siglo 18. Varios manuscritos y primeras ediciones estaban en la exhibición, junto con algunas cartas y recuerdos (que incluye un chal que pudo haber pertenecido a Jane Austen).